Los dueños de la lavandería lograron anotar el número de socio del ladrón que se le ocurrió mirar para los lados, pero se olvidó que las cámaras de videovigilancia pueden estar en el techo y a su espalda, lo que llevó a la policía hasta la misma casa y con la foto en el bolsillo para identificarle plenamente.
No sabemos si con la colada seca y planchada, pero el que se debería quedar descompuesto y sin la colección de ropa interior, sería el Kuriningu Otoko.
En la casa del individuo amante de lo ajeno, encontraron unos 450 artículos de ropa interior de mujer.
La policía en un acto de gran valentía y para que se diga, mira que peligroso es nuestro trabajo, colocó cuidadosamente los sujetadores(algunos de muy mal gusto), algunos tangas puestos al final del pabellón y las bragas, sin respetar la combinación de colores.
Buzón de sugerencias: Deberían tener un departamento de estilismo y decoración.
En una práctica habitual de mostrar lo recuperado a los medios de comunicación, no tuvieron miramientos en tirarlo por el suelo lo que se va a llevar la próxima temporada, eso sí, todo ordenado.